A 21 años de una joya infravalorada: The Legend of Zelda - Minish Cap
Por anónimo 12 ene 2026, 13:30
El 11 de enero de 2005 se estrenó en la Game Boy Advanced The Legend of Zelda - Minish Cap, un juego especial que se convirtió en uno de los favoritos de la consola portatil y además, un juego de culto que tomó un estatus distinto con el paso de los años. El juego celebra su 21 aniversario.
Sin embargo, al hablar de Zelda, hablamos de una franquicia colosal, con juegos de primer nivel en la que incluso sus propios productos se ven afectados por las comparaciones. Minish Cap, cuya calidad es incuestionable, se ha visto eclipsado por otros juegos de la misma saga que, con su respectivo mérito, son los preferidos por la mayoría.
Dentro de la cronología de Zelda, Minish Cap es el segundo título en la historia. Este presentó a Toon Link y a su acompañante Ezlo, un sombrero parlante que poco a poco se revela como un personaje crucial en el desarrollo de la trama.
El juego explotó la Game Boy Advance como ninguna, con un hermoso pixelart y controles sencillos y fluidos. Aquel juego reinventó todo aquello que hicieron bien los juegos de Zelda en 2D (Oracles, A Link to the Past y Link's Awakening), pero logró tener una identidad propia reconocible con sólo un pantallazo; lleno de colores vivos, animaciones deslumbrantes, un trabajo de arte impecable y muy hermoso a la vista.
Sin embargo, el juego no se conformaba con tener bonita fachada, en guión y trama era un 10 de 10 y como aventura jugable, lleno de puzzles, secretos, peleas de jefes, side-quest, interacciones con NPC's y exploración era igual de maravilloso.
El juego fue recibido con todos los laureles, pero fue olvidado un poco demasido pronto pues en aquella época los juegos en 3D empezaron a irrumpir con fuerza en consolas de mesa, al mismo tiempo que incluso la propia Game Boy Advance iba a ser reemplazada por la DS. Sólo un año despues se estrenó Twilight Princess, aquel juego maduro que esperaban los fans y que llenaron el extraño vacío que ellos mismos crearon.
Extrañamente, Nintendo recurrió a Capcom para el desarrollo del juego. Una decisión acertada, además contando con Shigeru Miyamoto como jefe del proyecto. El juego ha envejecido como el buen vino, sigue siendo igual de rejugable y se sigue viendo igual de bello que hace 21 años.