Soy un cínico. Mi primera reacción a las novedades presentadas suele ser preguntarme cuanto tardará en irse a la mierda, o cuánto tardarán el joderlo o destrozarlo, posiblemente hasta que sea casi irreconocible de lo que una vez fue. Y es que disgustos no faltan en el mundillo, el cual se va a la mierda a cada vez marchas más forzadas, ya sea por una explotación salvaje que después es ignorada, por técnicas de monetización que alcanzan nuevos horizontes en lo ruin y lo asqueroso o la cada vez menos disimulada inclusión y exposición de ideas políticas que sólo logran causar dolores de cabeza innecesarios.No soy lo que se dice precisamente viejo, pero mis casi dos décadas y media de vida me han enseñado que la gente tiene tres hobbies en particular,independientemente de los rasgos de cada uno: quejarse por todo, hablar sin tener ni p*ta idea y hacer el gilipollas hasta el infinito y más p’alla.Pero pese a todo, de vez en cuando aparecen noticias que impiden que el cinismo y la mala hostia concentrada me terminen de consumir. Que si un grupo de jugadores organizan un rescate para traer de vuelta a uno que estaba viviendo su versión de Gravity; que si se permite jugar una versión del Smash Ultimate a alguien que no viviría para probar la versión oficial; que si se saca tal o cual mando para facilitar el juego a gente que ya están bastante jodidos de por sí, sea por el motivo quesea; que si los jugadores rinden sentidos y emotivos homenajes a un compañero fallecido o a una figura que admiraban… pequeños gestos que, pese a todo lo malo, demuestran que, quizá, con un poco de esfuerzo por parte de todos, esto podría ser más normal y no tan raro. Madre de dios, que la gente se comporte de manera civilizada o eche una mano a alguien en apuros es una noticia celebrada y motivo de atención, hasta qué punto hemos llegado. Y después se vuelve a la realidad, donde la gilipollez galopante es una pandemia y actos espontáneos de estupidez son el pan de cada día. Llevaba tiempo dando vueltas a este artículo, formando poco a poco un borrador en mi mente. Y es que veces no faltaban para dar una observación sobre un evento o algún acontecimiento, por asqueroso o miserable que fuese. Pero toda paciencia tiene un límite.No voy a dármelas de experto y entendido, pero creo que es vox populi cuando digo que la gente está un poco harta de política. No niego que sea un tema importante y a tratar, ¿pero de verdad es necesario meter la política hasta en la sopa en este mundillo también? ¿No vale con que inunde la radio, la televisión,los periódicos o las redes sociales? Decía Satoru Iwata, que en paz descanse,que los videojuegos existen para que la gente se divierta. Y algunos títulos han demostrado que el medio puede llegar a más, aglutinando varias disciplinas artísticas y formando obras de arte con movimiento y sonido; o volviéndose fuentes de aprendizaje que hacen de este proceso más llevadero y entretenido.Pero no. Hay que meter mierda y fastidiar al personal, no vaya a ser que por un rato tengamos la fiesta en paz y pasemos todos un rato agradable. Que si un personaje femenino no puede llevar el escote hasta el ombligo pero el chico de al lado lo pones descamisado y marcando abdominales; que si las tetas de una mujer no pueden comportarse como, no sé, tetas, pero al chico en otro juego puedes cortarle la p*lla y exhibirla como trofeo; que si aparece una mujer en una franquicia muchimillonaria de tiros; que si hay generales femeninos en un juego de estrategia, aunque resulte que la decisión no sea precisamente desacertada; que si el espíritu de un gorila está en el cuerpo de un negro; que si un personaje lleva una pluma de indio y eso no puede ser; que si un personaje un tanto cleptómano es negro… habemus pelotera, por cualquier nimiedad.But wait, there’s more! Porque esta tontería no acaba aquí. No damas y caballeros,por que lejos de señalar estos eventos y tomárselos a chiste o dar una reprimenda y finiquitar el asunto, se hace circo de ello. Un evento de premios de videojuegos (la validez del mismo lo dejo a criterio de cada uno) lleno hasta los topes de politiqueo barato y buscando el aplauso fácil, por no mencionar el espectáculo que fue ver a un tío vestido de no-sé-qué haciendo el paripé en el escenario. Y cómo olvidar aquella vez que la presión de un puñado de idiotas llegó a causar que un desarrollador de videojuegos decidiese no ir a una feria del medio, por que aparentemente se trata de un p*to nazi machista devora-niños, aunque se mantenga fiel a la época en la que se ubica su título.Pero no se vayan aún, que el espectáculo continúa. A continuación tenemos mandamases de empresas que se comportan como críos y retan a sus potenciales clientes a no comprar sus juegos, y después se sorprenden cuando no venden un carajo; a periodistas que se dedican al amarillismo y al sensacionalismo en lugar de informar de manera objetiva, actuando como buitres en busca del titular más sensacionalista; a empresas cobardes que utilizan todo tipo de publicidad engañosa y luego intentan usar la técnica del avestruz o, la última entrega recién salida a la luz, que se acose a una dobladora de un personaje por que el personaje al que da voz debe estar OP. Que cojones.Así se iba a titular el artículo hace un par de meses, pero decidí dejarlo en la recámara, por si acaso. Al final ha acabado saliendo a la luz, y me mantengo firme en esas dos palabras, las cuales pueden resumir la reacción a muchos de estos acontecimientos. Se trata de una interminable lista compuesta por cobardía, listadas, polémicas absurdas,decisiones estúpidas y (muy) posiblemente deliberadas, comportamiento rastrero y ruin, sensacionalismo y amarillismo barato, búsquedas de aplausos fáciles,idiotas a un lado, gilipollas al otro y a su frente, Estambul. Pero dejando bromas aparte, esta lista no es más que una pequeña parte de los problemas que sedan, y el ejemplo más reciente da a entender que la cosa posiblemente sólo vaya a ir a peor. Las ideas originales, los proyectos a realizar y las historias que contar cada vez serán sometidas a un escrutinio más y más feroz, ya sea para ver si las ideas de uno están presentes o si las fallas que uno le quiere ver están ahí. Y dará pie a nuevas polémicas que no harán más que continuar con un círculo vicioso que no beneficia a nadie y que acabará con alguien llorando.Se supone que aquí se viene a pasarlo bien y a disfrutar de un rato agradable, así que el que quiera meter una política cada vez más sectaria, que se quede fuera. El hartazgo sobre temas políticos,vengan al caso o no, lo mas probable es que cause rechazo hacia estos, ya que este medio se usa como distracción de un mundo cada vez más loco. Por otra parte, va siendo hora por parte de la comunidad de mostrar un poco de criterio y madurez, llevando las quejas a quién corresponde en lugar de funcionar como una turba descontrolada. Vale que haya quejas y cosas que no gustan, pero hay que tener una vida muy vacía para dedicarse a regodearse de estas polémicas en lugar de ignóralo y ya o tratarlo de una manera adulta; aquí hemos venido a pasarlo bien,y si no gusta, que nos quite lo bailao’.